3.18.2010

La Versión Del Gato


Si era un gato no lo sé, solo sé que tenía la extraña convicción de que se me terminaba la noche y yo no podía dejar de ir de tras de una vampira que iba corriendo muy segura de su rumbo pasos por delante mío, creo que por cada diez pasos miraba una vez al cielo, y por cada diez más temía mucho más que amaneciera y no pudiera alcanzarla. Esta vampira iba siempre pasos delante de mí y lo curioso era que tenía miedo de hacer cualquier ruido por llamar su atención, por interrumpir su sostenido y atrayente rumbo, sea de repente que esperaba a que ella volviera la mirada y notara que había alguien ahí detrás, hubiera sido quizás el momento en el que ambos nos hubiéramos dado cuenta de lo gracioso que me veía yo como un gato y de cómo estos dos seres inexplicables se encuentran en una historia sin razón pero con mucho de apasionante. Pienso que si ella hubiera dado la vuelta o yo, sin saber que era un gato, hubiera hecho, por más mínimo que fuera, el intento de llamar su atención, esa noche hubiera sido la mejor y más larga de la historia de gatos y vampiros que todo el mundo pueda o vaya a conocer. Pensando muy feliz en ello iba corriendo detrás de ella, despejando cualquier miedo, que como gato son normales pensaba, pero no me explicaba aquella fuerza surreal que me hacia correr y solo sonreía. Pero cuando noté en el horizonte que amanecía, la noche interminable y preciosa, y más preciosa mientras más interminable, se fue haciendo simplemente triste a la luz del sol que románticamente renacía mientras en arena desaparecía corriendo aquella vampira que no podía alcanzar. Cuando se terminó de esfumar en arena corriendo la vampira que no pude alcanzar y mientras el viento se llevaba en millones de granos de arena los recuerdos de la mejor noche de mi vida, me quedé sentado en el último lugar, el lugar donde posiblemente ella se detuvo en el último grano de arena y volvió la mirada, y en su último grano se dio cuenta del gracioso gato que iba tras ella, sonrió y desapareció. Yo me quedé sentado mirando el horizonte esperando a que en algún momento anocheciera y así pudiéramos volver a nuestra carrera de la que felizmente algún día volveré vencedor con nuevas y mejores noticias siempre mirando con mucha fe al horizonte, esperando a que anochezca y así volver a soñar en cosas tan extrañas y apasionantes.